VÍDEO

Mostrando las entradas con la etiqueta adiós. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta adiós. Mostrar todas las entradas

21 de diciembre de 2019

IN MEMORIAM A ROGELIO HUERTA CHÁVEZ


In memoriam a Rogelio Huerta Chávez

Querido y admirado tío:

Que tu espíritu esté presente en mi día final
destacando en lo alto del Huascarán cordillerano

y mis ojos te miren con cariño y derramen lágrimas,
y mi corazón aumente la intensidad de sus latidos
y la línea del tiempo se reinicie eternamente.

Quédate a mi lado cuando me derrumbe un día
 Y me agobien los dolores destruyendo mi ser,
Y los vientos sigan deshielando los nevados
Y los granizos destruyan los tejados.

Que tu cálido aliento entibie mis manos frías
Y tu índice apunte el final de mi camino
Y el arrebol de aquellas tardes por venir
pinten de sangre roja los horizontes.
 
Quédate conmigo cuando mi andar termine
Y lo dejado atrás sea sólo una estela,
un hilo del tiempo, de extremo a extremo,
una verdad que se impone a la vil mentira.

Quédate conmigo, cuando todos hayan partido
Y la soledad me alcance y la noche me envuelva,
y tu sonrisa sea la última conexión con la vida.
Y tus manos me alcen y tus brazos me abriguen.

Quédate a mi lado cuando la vida me abandone,
cuando ya no pueda cantar y mucho menos bailar.
Cuando las olas del mar ya no mojen mis pies
y los rayos del sol ya no entibien mis días.

Quédate a mi lado, cuando el hastío venza ,
Y la prosperidad ceda y la esperanza decline,
y la música se ahogue en las aguas del Santa,
y cuando mi canto se calle en Pastorruri.

Quédate en mi alma para no perderte nunca,
para quererte siempre, y siempre defenderte
de los vientos fríos de marzo a diciembre
que derriban la vida de la floreciente huerta,
Y la hacen rodar como a una noria muerta
en la misma puerta de nuestra historia.

Enrique Huerta Berríos.





1 de agosto de 2014

HASTA EL FINAL


POESÍA DE HUGO MUJICA



Vi un perro negro muerto
en la calle, 
aplastado en medio de la acera, manchado,
porque nevaba. 
Vi la vida, allí mismo,
y no había más que eso: la coartada
del inocente: pagarlo todo. 
Sentí en la nieve la vida y me vi morir
como un animal que se resiste
hasta lo último 
hasta el deseo de ser rematado,

hasta el gemido final,
el que pide perdón por todo crimen ajeno:
                                             el que perdona a dios.



Referencia:




VÍDEO: LA INVASIÓN DEL PERÚ, CAUSAS Y CONSECUENCIAS